Psicooncología: acompañamiento emocional ante el cáncer y el duelo
Hay momentos en los que la vida se detiene. Un diagnóstico inesperado, una pérdida, una recaída o una despedida pueden cambiar la manera en que miramos el mundo y a nosotros mismos.
Cuando eso ocurre, no solo se activa el miedo o la tristeza: también aparece la confusión, la soledad y una sensación de desbordamiento que a menudo no se puede explicar con palabras. En esos momentos, el acompañamiento psicológico puede convertirse en un sostén, un espacio donde poder descansar emocionalmente y dar sentido a lo que se está viviendo.
Soy Roxana Aumenta, psicóloga sanitaria especializada en trauma, apego y psicooncología, y acompaño a personas que enfrentan procesos de enfermedad oncológica, duelo o pérdida, así como a familiares que cuidan o acompañan desde el amor y el miedo.
Qué es la psicooncología y por qué puede marcar la diferencia
La psicooncología es la especialidad que aborda las repercusiones emocionales del cáncer y de otras enfermedades graves o crónicas. No se trata solo de “apoyar al paciente”, sino de acompañar todo el proceso vital que se abre tras el diagnóstico.
Desde el momento en que se recibe la noticia, el cuerpo y la mente reaccionan: miedo, rabia, tristeza, culpa o sensación de injusticia son respuestas naturales ante una situación que desafía el control. A veces, incluso el entorno —amigos, pareja, familia— no sabe cómo acompañar, y la persona se siente más sola que nunca, aunque esté rodeada de gente.
La psicooncología busca:
- Dar sentido a lo que se está viviendo, para disminuir la sensación de caos.
- Ayudar a gestionar las emociones intensas, como la ansiedad o el miedo.
- Fortalecer los recursos personales frente a los tratamientos médicos.
- Acompañar a la familia y cuidadores, que también viven su propio proceso emocional.
- Favorecer la comunicación con el entorno médico y cercano.
No se trata de negar el dolor, sino de acompañarlo con comprensión, compasión y presencia.
El impacto emocional del cáncer
Vivir un proceso de cáncer implica mucho más que seguir un tratamiento médico. Hay un antes y un después que afecta a todos los niveles: físico, emocional, familiar y existencial.
Muchas personas describen esta etapa como un viaje hacia lo esencial, una forma de redescubrir qué es lo importante. Pero para llegar a ese punto, es necesario atravesar emociones intensas que pueden desbordar.
Algunas reacciones comunes durante el proceso:
- Miedo a la recaída o a la muerte.
- Sensación de pérdida de control sobre la vida.
- Cambios en la identidad (“ya no soy el mismo de antes”).
- Culpabilidad por “no estar bien” o por necesitar ayuda.
- Aislamiento y dificultad para comunicar lo que se siente.
- Tristeza profunda o desesperanza.
En la terapia, trabajamos para dar espacio a todas estas emociones sin prisa ni exigencias, entendiendo que el proceso no es lineal ni predecible.
Acompañamiento psicológico en el duelo
El duelo no es solo la reacción ante la muerte de un ser querido. También puede aparecer ante la pérdida de la salud, de una etapa vital o incluso de una versión de uno mismo.
Cada persona vive su duelo de una manera distinta: algunas necesitan hablar, otras callar, otras hacer.
Y todas son válidas.
En terapia, el acompañamiento se centra en:
- Reconocer y nombrar lo que duele, sin forzar el “estar bien”.
- Validar emociones difíciles como la culpa, la rabia o el alivio.
- Respetar los tiempos del proceso, sin comparaciones ni expectativas externas.
- Explorar nuevas formas de conexión con quien ya no está.
- Encontrar sentido y reconstruir la vida poco a poco.
El objetivo no es olvidar, sino integrar lo vivido con ternura y sin miedo a recordarlo.
“El duelo no se supera, se aprende a habitar con amor.”
Cómo acompaña la terapia en estos procesos
Mi acompañamiento combina un enfoque integral y humano, donde cada sesión se adapta a la realidad de la persona. Trabajo desde la comprensión del trauma, el apego y la regulación emocional, integrando técnicas como EMDR, la terapia narrativa y la psicoeducación emocional.
En este tipo de procesos no hay pasos correctos ni tiempos estándar.
A veces una persona necesita llorar, otras hablar, otras simplemente estar en silencio y sentirse acompañada. Y todo eso forma parte de sanar.
La terapia es un espacio donde:
- Puedes expresar sin miedo ni juicios.
- Se validan tus emociones, incluso las contradictorias.
- Se trabaja el equilibrio entre sostener y soltar.
- Se acompaña con presencia real, sin prisa por “cerrar” nada.
El proceso terapéutico no elimina el sufrimiento, pero ayuda a que no se convierta en soledad.
Acompañar también a quienes acompañan
Muchas veces, los familiares o cuidadores sienten que deben ser fuertes, que no pueden derrumbarse.
Pero acompañar a un ser querido enfermo o en duelo también deja huella emocional. La culpa, el cansancio y el miedo se mezclan con el amor, generando un agotamiento silencioso.
Por eso, la psicooncología también está pensada para quienes cuidan. Porque cuidar al otro empieza por aprender a cuidarse a uno mismo.
En las sesiones, trabajamos para que los cuidadores puedan:
- Reconocer su propio desgaste emocional.
- Liberarse de la culpa por necesitar descanso.
- Comunicar sus límites sin sentir que fallan.
- Recuperar su energía y equilibrio emocional.
Acompañar es un acto de amor, pero también requiere sostén. Y la terapia puede ser ese espacio donde también tú te sientas cuidado.
Presencial en Segovia y Madrid, y también online
El acompañamiento puede realizarse de forma presencial en Segovia o Madrid, o bien online desde cualquier lugar. La modalidad online ofrece la posibilidad de recibir apoyo emocional desde la comodidad de tu hogar, sin perder cercanía ni conexión.
Tanto si estás viviendo una enfermedad, acompañando a alguien o atravesando un duelo, la terapia te ofrece un espacio seguro, respetuoso y profundamente humano.
Beneficios del acompañamiento psicológico
- Mayor comprensión de tus emociones y reacciones.
- Reducción de la ansiedad y el miedo.
- Mejora del descanso y del bienestar general.
- Reforzamiento de los vínculos y la comunicación familiar.
- Recuperación de la calma y la esperanza.
- Sensación de acompañamiento real durante el proceso.
Sanar no significa que todo vuelva a ser igual, sino que aprendes a mirar la vida desde otro lugar, más consciente y compasivo.
Cuidarte también es un acto de amor
Cuando todo gira alrededor de la enfermedad o la pérdida, es fácil olvidarte de ti. Pero tú también necesitas un espacio donde descansar, llorar, respirar o simplemente ser.
La terapia no borra lo vivido, pero te ayuda a comprenderlo y a convivir con ello sin miedo.
“Acompañar no es salvar, es estar.”
Si sientes que ha llegado el momento de buscar apoyo, estoy aquí para acompañarte con respeto, sensibilidad y compromiso.