Trauma complejo y apego adulto: comprender tu historia para sanar

Hay heridas que no se ven, pero que marcan silenciosamente la forma en la que sentimos, pensamos y nos relacionamos.
Heridas que no vienen de un único hecho, sino de una historia repetida de falta de afecto, desconexión, miedo o exigencia.

El trauma complejo y los patrones de apego que desarrollamos en la infancia influyen profundamente en cómo hoy vivimos el amor, la soledad, el conflicto o incluso el descanso.

Y comprender esa conexión puede ser el primer paso hacia una vida más calmada y coherente contigo misma/o.

Soy Roxana Aumenta, psicóloga sanitaria especializada en trauma, apego y terapia integral, y acompaño procesos donde el pasado aún resuena en el presente, afectando la forma en que las personas se vinculan, se exigen y se sostienen.

Qué es el trauma complejo

El trauma complejo no se produce por un solo evento doloroso, sino por una acumulación de experiencias difíciles mantenidas en el tiempo: negligencia emocional, maltrato, abandono, inestabilidad o falta de validación.

A diferencia del trauma puntual —como un accidente o una pérdida concreta—, el trauma complejo se instala cuando el entorno que debía protegernos también fue fuente de dolor o incertidumbre. No siempre deja cicatrices visibles.

A veces se esconde tras frases como:

  • “No sé por qué me cuesta tanto confiar.”
  • “Me esfuerzo por todo, pero sigo sintiéndome vacío.”
  • “Me cuesta disfrutar incluso cuando todo está bien.”
  • “Siento que nunca soy suficiente.”

Estas heridas emocionales moldean nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. No son un signo de debilidad: son mecanismos de supervivencia que en su momento fueron necesarios, pero que hoy pueden estar impidiendo vivir con calma.

Qué relación hay entre trauma y apego

El apego es el lazo emocional que formamos con nuestras figuras de referencia en la infancia.

Si esas figuras fueron coherentes, disponibles y afectivas, desarrollamos un apego seguro.

Si, por el contrario, crecimos en entornos donde el amor era inestable, condicionado o ausente, aprendimos otras formas de vincularnos:

  • Apego ansioso: miedo a perder a los demás, necesidad de aprobación constante.
  • Apego evitativo: dificultad para conectar emocionalmente o mostrar vulnerabilidad.
  • Apego desorganizado: mezcla de deseo de cercanía y miedo a ella.

Cuando existe trauma, estos patrones se vuelven más rígidos.
Podemos buscar relaciones intensas que nos calmen, pero que también nos desestabilizan; o mantenernos distantes para evitar volver a sufrir.

Comprender este vínculo no es revivir el pasado, sino entender cómo tus experiencias tempranas siguen influyendo en tus emociones, límites y relaciones actuales.

Cómo se manifiesta el trauma complejo en la vida adulta

El trauma complejo puede reflejarse de muchas maneras: a veces a través del cuerpo (dolores, insomnio, tensión constante) y otras a través de patrones emocionales difíciles de identificar.

Algunas manifestaciones comunes son:

  • Dificultad para confiar o pedir ayuda.
  • Autoexigencia extrema y miedo a decepcionar.
  • Bloqueo emocional o dificultad para identificar lo que se siente.
  • Ansiedad sin causa aparente.
  • Sensación de vacío o desconexión de uno mismo.
  • Dificultades en las relaciones afectivas.

Estas respuestas no son errores, sino formas que tu mente desarrolló para protegerte cuando eras más vulnerable.

Pero con el tiempo, dejan de ser útiles y se convierten en fuentes de sufrimiento.

El papel de la terapia en la reparación del apego

La terapia ofrece algo que muchas veces no tuvimos: un espacio seguro donde no hay que demostrar nada.

Un lugar donde puedes hablar, llorar, enfadarte o guardar silencio sin miedo al juicio o al abandono.

A través del vínculo terapéutico, la mente empieza a experimentar algo nuevo: que es posible confiar y ser vista tal y como eres.

Ese nuevo modelo de relación puede convertirse en la base para reparar los patrones antiguos.

En el trabajo terapéutico utilizo un enfoque integral, donde se combina:

  • La comprensión del trauma y su impacto en el cuerpo y las emociones.
  • El trabajo con el apego y la regulación emocional.
  • Herramientas como el EMDR, la terapia de integración del trauma y la psicoeducación emocional.

El objetivo no es borrar el pasado, sino reprocesarlo y transformarlo para que deje de doler de la misma manera.

“Sanar no es olvidar lo que pasó, sino dejar de revivirlo con dolor.”

Cómo se siente el proceso de sanación

El proceso de reparación no es lineal ni rápido.

A veces se avanza y otras parece que se retrocede.

Pero cada vez que puedes mirar tu historia con más comprensión y menos culpa, algo dentro de ti se libera.

Sanar implica:

  • Aprender a regular tus emociones sin reprimirlas.
  • Permitir que otros te acompañen sin miedo.
  • Reaprender a confiar en tus sensaciones y necesidades.
  • Encontrar nuevas formas de estar contigo mismo, más suaves y reales.

El trauma te hizo sobrevivir.

La terapia te ayuda a empezar a vivir de verdad.

La importancia del vínculo en la terapia

El vínculo terapéutico es el corazón del proceso. No se trata solo de técnicas, sino de presencia, escucha y autenticidad. Cuando el paciente siente que no tiene que “actuar” para ser aceptado, empieza una reparación profunda del sistema emocional.

A través de ese vínculo, se construye una nueva forma de relacionarse: sin miedo, sin exigencia y con confianza.

Presencial en Segovia y Madrid, o terapia online

Las sesiones se realizan presencialmente en Segovia o Madrid, y también de forma online, con la misma calidad humana y profesional.

La distancia no impide la conexión; lo importante es el vínculo y la disposición para comenzar.

El trauma complejo no define quién eres.

Es parte de tu historia, pero no tiene por qué marcar tu futuro. Cuando entiendes lo que viviste y cómo eso moldeó tus relaciones y emociones, recuperas poder sobre tu vida. Sanar es volver a habitarte sin miedo, reconectarte contigo y empezar a vivir desde la calma y la autenticidad.

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